miércoles, 6 de mayo de 2009

Despojos pasados (1)

Cómo quieres que escriba algo si no estoy inspirada. Lo cierto es que nunca estoy inspirada o eso digo. Pero bueno, siempre hay algo de mierda que soltar por aquí. Bendito Fotolog, de verdad, te amo. Hoy es uno de esos días en los que cogería un bazoka y me hincharía a disparar, a saco, a todo el que pasara por delante de mí, en una gran avenida, sin miramientos de si son niños, mujeres ni polladas de esas. Pero claro, luego vendría el remordimiento y todas esas cosas que nos hacen humanos. Que oye, que otras cosas a mi favor no diré, pero aseguro que soy buena persona, no tengo nada de maldad, nada. Y eso muchas veces trae problemas, la gente te usa como un trapo, como un pañuelo, usar y tirar. En la vida hay que ser un poquito mala, un poquito puta. Si no, no te comes una mierda. Eso sí, hay que tener la maldad justa. Pero es que no puedo, fíjate. Amor y odio a partes iguales hacia el ser humano. Con lo despreciable que es, con lo despreciables que somos, que podemos llegar a ser. Me da tanto asco ver a esos hombres trajeados, con su corbata roja, robustos, que llegan sudando a casa, con el tiempo justo para comer, y sin tiempo para regalar una mirada a su esposa, que la pobre se ha pasado dos horas haciendo la comida, la preferida de su marido. El hombre, ya por la noche, se va “a la cena de empresa”, y casualmente llega con un olor a perfume de fémina, que oye, o tu marido ha estado en un puticlub o los de su empresa se han vuelto muy gays. Oye, que lo segundo es más probable. Lo malo es que un día llega de “otra cena de empresa” un tanto borracho, y le da por pegarte. Pero bueno, seguro que sólo es una vez. Que mi marido me pega lo normal, claro. Y esa, esa mujer, se calla. Pero bueno, un día de desvarío lo tiene cualquiera, y en el cafelito se lo cuenta a su amiga, la cual promete que no se lo va a decir a nadie; pero por la noche, ese algo que le hace humana, el remordimiento, la preocupación, le hacen llamar a la policía, y ésta, como tampoco son el cuerpo de superhéroes, pues hacen lo que pueden: que si teléfono de emergencia, que si pulserita de emergencia, que si no se cuantos metros de alejamiento, pero vaya, que a los pocos días aparece muerta. Y ahora, todo el cargo de conciencia, todo, cae sobre la amiga, porque... ¿y si lo hubiera avisado antes? Vaya, de poco sirve ahora amiga. Pero tú no tienes la culpa, para nada. Tranquila. Refúgiate en tu marido, el que te quiere, y no el que te quiere porque no te pega. El que te quiere de verdad. Y tus dos hijos, que son estupendos. Que oye, tendrán sus cosillas, y discutirás con ellos, como en todas las familias, pues. Pero, ¿estamos locos? ¿Qué mundo es este? Que el amor es ciego, pero no miope mujer. Aunque, si tú tienes la “suerte” de ser “la amiga”, pues corre, corre en cuanto te lo cuente. Y no sé cómo he llegado a escribir esto.

1 comentario:

  1. de acuerdo completamente.

    No se como he llegado a tu blog pero sin querer lo estoy invadiendo de opiniones xD

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